Pacientemente esperé al SEÑOR, y Se inclinó a mí, y oyó mi clamor. (Salmos 40:1)
Señor, hoy vengo ante Ti para pedirte que me des la fortaleza y la confianza suficiente para, por más apremiante y difícil que sea la situación por la que atraviese, no dude y este seguro de que Tu poder es siempre mayor, de que solo Tu puedes realizar aquello que el hombre juzga imposible, que Tus promesas son infalibles y que Tu nunca dejarás caído a aquel que con fidelidad Te sigue y actua con justicia obedeciendo las verdades de Tu Santa Palabra.