Siempre que piensas en el descanso, quizás te imaginas una siesta o te viene a la mente meterte en una bañera. No solo pensemos en el descanso físico, Dios quiere que tu alma también esté bien descansada y llena de su presencia también. Muchas mujeres dedican cuarenta horas a la semana a un trabajo y después siguen cuando llegan a casa para cuidar del hogar y la familia. Pero también debes sacar tiempo para ti. Otra idea muy buena es que pases tiempo en oración y sentirás que has tenido una buena siesta espiritual. Tú lo vales. Toma un momento y relájate.
Lo que dice La Palabra:
Y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. (Génesis 2:2)