Siempre a medida que crecemos en Dios, comenzamos a demostrar el carácter y naturaleza en los pensamientos, actitudes y el comportamiento. A través de nosotras, su bondad se demuestra a otros y su respeto por nosotras aumenta. Todo esto lo verás no porque lo demandes, sino porque es la respuesta natural a la gloria de Dios. Por esa razón te debes respetar a ti misma también, poniendo a un lado todo pensamiento de inferioridad e indignidad. Todas debemos respetar la obra de Dios en nuestras vidas.
La que dice La Palabra:
La mujer agraciada tendrá honra. Proverbios 11:16