Todos tenemos las mismas 24 horas de tiempo para nuestro diario vivir. Ahora existe un misterio en cuanto al tiempo. Cuando lo usamos bien, es fabuloso. Cuando lo usamos mal, es un desastre. Hace falta escuchar el ser interno para que dé buenos resultados y lo aprovechemos bien y al máximo. La Palabra de Dios nos aconseja que lo usemos bien, porque los tiempos son malos. Queriéndonos decir que lo usemos con sabiduría, no lo desperdiciemos, porque el tiempo perdido jamás lo recuperaremos.
Lo que dice La Palabra:
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. (Eclesiastés 3:11)