QUERIDO SEÑOR:
En lo profundo de mi corazón reposa un anhelo por experimentar propósito y
significado verdadero: un anhelo que tú me has puesto. Pero con demasiada fre-
cuencia, tengo ambiciones mucho más pequeñas. ¿Por qué es mi primer instinto
pensar en mí mismo? ¿Por qué sucede esto con tanta facilidad? Preocuparme por
otros es más difícil, más costoso, pero más significativo. Eso yo lo sé, pero nece-
sito tu ayuda para llevarlo a cabo. Siempre que pienso en mí primero, desperdicio
una oportunidad para producir un impacto eterno. Por favor, concédeme el discer-
nimiento para comprender si mis acciones están logrando aquello que me glorifica
a mí mismo y que, por lo tanto, nunca perdurará más allá de esta vida, o aquello
que te glorifica y durará por toda la eternidad. Por favor, Señor, dame un corazón
que busca tu gloria.
Deberían ser ricos en buenas acciones, generosos con los que pasan necesidad y estar
siempre dispuestos a compartir con otros. De esa manera, al hacer esto, acumularán su
tesoro como un buen fundamento para el futuro, a fin de poder experimentar lo que es
la vida verdadera. 1 TIMOTEO 6:18-19