Podemos tomar esta observación; que la obediencia no tiene tanta relación con la tentación de ceder al mal, como con la lucha para hacer lo que debo hacer. Y me doy cuenta claramente que mi campo de batalla es mi mente. ¿Porqué; bueno porque en ella veo tres cosas, 1) Indecisión, 2) El exceso de actividades y 3) Mis prioridades, y debo decidir en hacer lo correcto.
Lo que dice La Palabra:
En el día que temo, Yo en ti confío. (Salmos 56:3)
PREOCUPARSE NO CAMBIA NADA, CONFIAR EN DIOS LO CAMBIA TODO.