Y Moisés llamó a Bezaleel y a Aholiab y a todo hombre de talento en cuyo corazón había puesto el SEÑOR sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella. (Éxodo 36:2).
Señor, hoy vengo ante Ti para decirte que me encuentro a Tu total disposición; y que mis capacidades y habilidades, que son al final dones que me has otorgado en Tu infinita gracia y provisión, estarán colocadas al servicio del plan que quieras llevar a cabo en mi vida, conforme a Tu maravillosa voluntad.