Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová. (Proverbios 8:35)
Y esfuércese para abandonar sus malos hábitos. Dios no tortura a Sus hijos para probarlos. Si algo malo está sucediendo en su vida, esté seguro de que existe un mal actuando. Dios permite los desafíos para que, a través de una indignación en contra de la situación, tengamos victorias y crezcamos aún más en la fe, jamás para humillarnos ni destruirnos.
Señor, viviré con esperanza y confiado, pues sé que Tú me amas y creo en la promesa de que después de la tormenta vendrá el arcoíris y aunque algún día el cielo se torne gris, siempre podré ver la belleza de tu amor.