La voz de Dios siempre nos está hablando y siempre está tratando de captar nuestra atención. Pero su voz es suave, casi un susurro, así que al menos debemos reducir la velocidad a fin de escuchar. Jesús recobraba nuevas fuerzas cuando se retiraba para tener comunión con su Padre. Instaba a sus discípulos a que se apartaran con él. Nosotras también necesitamos responder a la invitación de Jesús; para renovar nuestras fuerzas.
Lo que dice La Palabra:
Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán. (Isaías 40:31)
CUANDO TUS FUERZAS SE AGOTAN EL PODER DE DIOS TE SORPRENDE.