Es un hecho que en esta vida no siempre se consigue lo que se quiere. Has estado aprendiendo esta lección desde que tenías dos años y el suelo no estaba muy lejos para agarrar una pataleta. Pero ahora que estás bastante lejos del suelo, tienes que recordar que hay una diferencia entre tener todo lo que quieres y estar satisfecha. Dios no siempre promete satisfacer todos y cada uno de tus antojos, pero si vives tu vida en relación con Él, estarás satisfecha: totalmente satisfecha. ¿Qué desea tu corazón? ¿Cuánto espacio mental ocupa ese deseo? Las enseñanzas de la Biblia tratan la ironía de los deseos de nuestro corazón? El giro en el plan es que, cuando te deleitas en Dios, es más fácil que obtengas los deseos de tu corazón.
Lo que dice la Palabra:
Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Salmo 37:4