Porque te abates si Dios te sostiene,
Porque te entristeces si Él ha prometido cuidarte hasta el fin del mundo,
Porque te decepcionaste de alguien que Te falló, Si Tu Padre del cielo, te alertó que somos más que imperfectos unos con otros.
No te abatas, mas bien levántate porque Él Padre guía Tus pasos.
No te entristezcas, mas bien alégrate porque Su cuidado no tiene fin.
No te decepciones, mas bien perdona, aprende la lección, y el día que haya sanado la herida, no dudes en ayudar a aquel que te falló. Tu derecho, si lo deseas, es alejarte, pero nunca, cerrar tu corazón, al afecto de ayudar, pues, ayudar, y amar a un hermano, que nos falló, es algo de lo mucho que el Señor espera de Ti.
DIOS TE BENDIGA.
Buenos Días.