Capítulo 5. La Obediencia Tiene una Hermosa Recompensa

Capítulo 5. La Obediencia Tiene una Hermosa Recompensa

“Camino a la vida es guardar la instrucción; Pero quien desecha la reprensión, yerra.” (Proverbios 10:17,)

En este mundo, hay muchos caminos que parecen rectos, que seducen con promesas de facilidad, placer y libertad. Pero la Palabra de Dios nos advierte con claridad:

“Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.”
(Proverbios 14:12).

El verdadero camino hacia la vida es el de la obediencia. Es el sendero del que escucha la instrucción, del que guarda la enseñanza y valora la reprensión como una guía segura. Obedecer a Dios no nos encadena, nos libera. Nos aparta de los tropiezos y nos dirige hacia la plenitud.

Rechazar la corrección, ignorar el consejo divino y menospreciar la Palabra del Señor es un acto de insensatez que nos conduce al error. Así como un tren fuera de su riel se descarrila, quien desecha la instrucción se aleja del propósito de Dios y pierde el rumbo.

La obediencia no es una carga, es una bendición. Puede que el camino parezca estrecho, puede que no sea el más popular, pero es el único que conduce a la vida verdadera. Jesús dijo:
“Entrad por la puerta estrecha… porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”
(Mateo 7:13-14).

Dios recompensa a quienes caminan en obediencia. Él da sabiduría al que escucha, guarda al que sigue sus caminos y corona de vida al que persevera. En un mundo que aplaude la autosuficiencia, el sabio se rinde a la voluntad de Dios. Porque sabe que en ella hay dirección, protección y paz.

Obedece hoy… y caminarás hacia una hermosa recompensa.

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