Consejo#9: Rechaze La Ira

Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. (Efesios 4:26-27)

 Es natural que nos enojemos una que otra vez. Eso no afecta nuestra vida con Dios, siempre que esa ira no se apodere de noso- tros. Si nos llenamos de resentimiento, deseo de venganza y otras porquerías, damos libre acceso para que el mal actúe. Si su ira lo hizo pecar, arrepiéntase, perdone a quien necesita ser perdonado y vuelva a vigilar sus pensamientos.

Señor, no quiero experimentar todos los sentimientos negativos y consecuencias que sufro luego de un enojo. No quiero ser esclavo de rencores porque se que no son agradables para Ti. Por ello Padre calma mi corazón, ante una situación fuera de mi control, que me robe la paz. Se que con tu mano reparadora todo volverá a su justo lugar. 

 

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