Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros. (1 Juan 4:12)
Dios te ama. Este amor es personal, poderoso y misericordioso. No coloca condiciones, ni prejuicios, acepta a todos por igual, y abre sus brazos aún más, a aquel que lo busca de todo corazón. Otras personas han prometido amor, y no han cumplido su palabra. Pero Dios lo prometió, y amó de verdad. Su amor por nosotros nunca falla. Y si lo permites, ese amor puede llenar tu vida y desbordarse hacia los demás.
Dios Te Bendiga.