Señor.
En esta mañana me despierto con ilusión y alegría para darte GRACIAS, por Tu amor y Tu cuidado.
Gracias por la noche que ya pasó y por éste nuevo día que empieza.
Gracias por todo lo que me das y por todas las maravillosas bendiciones, que has puesto en mi vida.
Gracias por que me guías y das la dirección que mis pasos necesitan, sin importar la dificultad del camino.
Que Tu presencia nunca me falte Señor, porque si te tengo a Ti, no necesito nada más.
Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano. (Salmos 37:23-24)