Ante cualquier cosa que nos cueste, pidámos al Señor la fuerza.
No digas al Señor: “No puedo, esto es demasiado para mi”.
Más bien sin dudar pídele de todo corazón: Señor aumenta mi fe; Señor aumenta mi amor para que yo pueda hacer lo que tu quieres que yo haga, en este momento.
Y esto podra ser, ayudar a un hermano en necesidad, cumplir con mi obligación, ser fiel en el matrimonio, y a todos cuánto amamos; Y por supuesto, perdonar, también, al que nos ha hecho daño.
Que asi sea.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13)