La madera era escasa en el antiguo Israel. José y su aprendiz Jesús no podían permitirse cometer errores. Aprendieron a proceder con cautela, anticipándose a las consecuencias de todo lo que hacían. También es un principio sabio para nuestras vidas.
Como hombres cristianos, debemos tener cuidado en nuestro comportamiento. La gente está mirando. Los incrédulos están juzgando nuestro proceder y sacarán conclusiones por la forma en que actuamos, de allí que podemos atraerlos a la fe o alejarlos.
Pensar en el futuro evita muchos problemas. Debemos medir nuestros gastos con nuestros ingresos y no excederlos. Debemos medir nuestra salud física y tomar medidas para protegerla. Y debemos medir nuestro crecimiento espiritual de vez en cuando y trabajar para aumentarlo. Al igual que la madera en el antiguo Israel, nuestros recursos son limitados, por lo que debemos hacer todo lo posible para usarlos sabiamente.
Lo que dice La Palabra:
El avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y llevan el daño. (Proverbios 27:12)