Mensaje de Hombre # 60: Visión

36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Juan 6:36-38

Dios mismo camina en medio de su humanidad y no se reconoce en ella. Es un galileo más, un nazareno con vuelos de fantasía. El hijo de José con una crisis de megalomanía. Uno más de esos falsos mesías que aparecen todo el tiempo. Y lo siguen a ciegas. No lo ven. No creen en él. No van a Jesús para tener una visión de la verdad, de la vida verdadera. Y Jesús sigue su camino. Y las multitudes aún lo siguen sin verlo.

¿Qué nos falta para ver a Jesús? En su tiempo terrenal, Jesús fue visto, tocado, escuchado, pero poco conocido y aceptado. Pasó entre los hombres, hizo el bien, reveló al Padre, dio de beber y comer de verdad, pero pocos le amaron.

¿Y hoy? ¿No ocurre lo mismo hoy en día? Él sigue entre nosotros (y en nosotros cuando creemos) y se deja ver y servir en la infinidad de hombres y mujeres creados por él, a los que podemos tender la mano y un vaso de agua cada día, cada hora (Mt 25,31-46). Hay tantos que nos rodean sin pan, sin salud, sin techo e incluso sin un abrazo. ¿Qué hemos hecho? ¿Respira y transpira Jesús a través de nosotros y de nuestras actitudes, acciones y reacciones?

Que nuestros ojos se abran para que podamos ver y finalmente creer. ¿Ya crees?

Padre del amor y de toda buena visión, perdóname por verte y no verte, por escucharte y no oír tu voz. Soy duro de corazón y lento para discernir tu presencia. Permíteme ver, oír, sentir, tocar y servir como tú lo has hecho. Eso es todo lo que necesito hoy. En el nombre de Jesús, amén.

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