Quizás no lo entiendas así, pero el silencio es pleno y rico, insistente…me obliga a escuchar y siempre me sugiere que sería una tonta si no lo hago. La oración que deberíamos hacer es: Padre, enseñame a permanecer en silencio de tal manera que pueda escuchar el latido de tu corazón, que es tu Palabra, háblame en medio de este ruidoso mundo.
La Palabra Dice:
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. (Salmos 46:10)