Vamos a hablar claro; Dios te creó para el éxito, pero nunca lo planeó para que lo adquirieras sola. A veces puedes experimentar una pequeña medida de éxito por aquí y por allá por tu propio esfuerzo, pero imagina por un momento hasta dónde puedes llegar con Dios. El verdadero éxito viene cuando estás dispuesta a decir: «No se trata de mí, sino de ti Señor» Entonces Él es libre y se puede mover para llevarte a un nivel al que sólo puedes llegar con su fuerza y su poder impulsándote. Entonces descubrirás el verdadero éxito duradero en Él.
La que dice La Palabra:
No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios. 2 Corintios 3:5