A lo mejor Dios no te ha llamado a lo que tú querías; de ser misionera o predicadora del Evangelio; sin embargo, has sigo llamada a servir a Dios, y es mucho más fácil de lo que crees. Te explico de una manera sencilla, mira; es permitir que Dios que vive en ti haga aquello para lo que te ha equipado. Si te gusta hablar, puedes ser de ánimo. Si te gusta cocinar, quizás tienes el don de la hospitalidad. Porque te digo, que dentro de ti hay bendiciones para mucha gente que está esperando le sean entregadas. ¿Todos los días estás sirviendo de la manera que Él lo planeó?.
Lo que dice La Palabra:
Jesús dijo: Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará. (Juan 12:26)