Palabra#29 de 100: Familia

Una Palabra:

FAMILIA.

Un Versículo:

Pero yo y mi casa serviremos a Jehová. (Josué 24:15)

Josué se convirtió en el líder del pueblo de Dios. Su reto, junto con todo el pueblo, era poseer la tierra prometida.

Muchas familias estaban retrocediendo. Muchos estaban cediendo a las presiones de otras religiones y a la adoración de dioses paganos.

Ante todo esto, ¿qué hizo Josué?

Junto con su familia, tomó una decisión acertada para aquel momento: decidió servir al Señor.

Así como “el que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22.7), “el que comete pecado es siervo del pecado” (Juan 8.34). Todo hombre es esclavo de aquello que lo domina (2 Pedro 2.19). ¿Comprendes la gravedad de esto?

¿Comprendes tan importante verdad? ¿Has elegido a quién servirá tu familia? No hay forma de avanzar sin tomar una decisión, todos directa o indirectamente acabaremos haciendo una elección.

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro”. (Mateo 6.24)

Hago mías las palabras del profeta Elías al pueblo de Israel: “¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si [cualquier otro] es Dios, seguidle” (1 Reyes 18.21).

Gracias a la postura de Josué y a su ejemplo, el pueblo decidio sabiamente, seguir y obedecer al Dios único y verdadero. (Josué 24.24).

Que el mensaje anunciado por el profeta Samuel penetre profundamente en tu mente y en tu corazón: “Solamente temed a Jehová y servidle de verdad con todo vuestro corazón, pues considerad cuán grandes cosas ha hecho por vosotros.” (1 Samuel 12.24).

Si de verdad deseas ser libre, elige ser siervo de Dios. Esa elección no es una opción más que tomamos en nuestra vida, como elegir un trabajo, tener una postura política, o escoger un pasatiempo; es por el contrario una decisión que lo abarca todo y que determinará definitivamente el rumbo final de Tu vida.

Mi oración es que Tu hogar y Tu familia elijan servir al Señor.

Oración:

Señor, que sea mi hogar la tienda del encuentro contigo. Que Tu mano toque a cada miembro de mi familia y los llene a todos con Tu amor, Tu misericordia y Tu bondad, de forma que estemos todos comprometidos con servirte, alabarte y glorificarte en todas nuestras obras. Y es que al seguirte, Padre, reinará en nuestro hogar la paz, la comunión y la concordia, aprendiendo de Ti, a amarnos y a respetarnos sin condiciones. Por ellos Señor, Que Tu presencia no nos falte y que de ella obtengamos la humildad necesaria para perdonarnos y volver a comenzar cuantas veces sea necesario. Ven a visitarnos y asienta tu morada entre nosotros, pues si Tú estás en casa, reinará en nosotros Tu paz, siendo tambien nosotros, remanso de paz para otros. En El Nombre de Jesús, Amén.

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